7 de mayo de 2010

Un problema de todos: ¿qué ocurre con la inflación?

No existe en la teoría económica una única explicación y definición sobre la inflación, pero no hace falta ir muy lejos de nuestros hogares para encontrarla o percibirla. En general, se denomina inflación a un aumento generalizado y constante de los precios, generalizado por cuanto no es un aumento marginal (de unos pocos productos) sino que se extiende a todos las mercancías en general, y constante, pues se mantiene en el tiempo.


La inflación tiene múltiples causas, pero en general, los economistas coinciden en algunos puntos claves que acentúan la inflación:

Excesivo gasto público: las cuentas públicas de 2009 cerraron con un superávit fiscal primario de 17 mil millones de pesos, que al sumarle el pago de los intereses de la deuda, nos encontramos con un déficit de 7 mil millones de pesos. ¿Cómo se cubre ese déficit? Emitiendo moneda, con la consecuencia de aumento de la inflación.

Aumento de demanda: el aumento del gasto a través de incentivar la demanda agregada (el consumo de la gente), causa inflación. Cuando es más lo que se consume que lo que se produce, el precio aumenta.

Expectativas: el aumento de salarios, alquileres, bienes y servicios se realiza “por las dudas” y en tasas muy altas, para tratar de cubrirse del aumento del IPC, pues los datos que existen no son confiables. (Aunque este factor en la inflación es mínimo, pues las tarifas públicas y el transporte están estancadas. Al subvencionarlas, el Estado y los salarios reciben aumentos limitados en general).

Costos empresariales: con aumentos de los salarios solicitados por los gremios, los costos empresariales aumentarán, aumentando también los precios. Esto se aplica a otros aumentos de materiales y materias primas, con el mismo resultado.

La matriz productiva: fundamentalmente agropecuaria o agroindustrial (base de la producción de alimentos y bebidas que fundamentan la canasta básica). Productos que mayormente se exportan y cuyos precios internos suben al ritmo de los internacionales. Así nacen las retenciones a las exportaciones, desalentando la producción (recordemos: a menor oferta y mayor demanda, aumento de precios).

El dólar: que permite competir en el exterior y garantizar el superávit fiscal. Como el dólar está atrasado y la inversión es insuficiente (un producto argentino no puede competir en el exterior) para mantener la industria nacional “competitiva” y los ingresos por exportación primaria, el dólar debe aumentar.


Actualmente, uno de los principales inconvenientes es la falta de datos. Desde 2007, el INDEC, encargado de relevar datos de inflación, crecimiento nacional, producción y pobreza, se halla intervenido por el gobierno nacional. Desde entonces, se realizaron modificaciones de datos, algunos entendibles (por ejemplo: quitando ítems de consumo en la canasta básica como gasto de hotel en vacaciones y esparcimiento) junto con otros más dudosos, como limitar el estudio solo en Buenos Aires y el conurbano (lo que desequilibra la medición, pues en las provincias los datos son otros), contabilizar productos de segundas marcas y basarse en cálculos de acuerdos de precios que no se cumplen.


Así, mientras el INDEC sostiene que la inflación en 2009 fue del 7,7 por ciento, los analistas privados lo promedian en un 15 por ciento. En cualquier caso, los datos son igual de inciertos, pues mientras el INDEC tiene la capacidad de revelar datos en miles de lugares distintos, de productos diferentes, los privados lo hacen limitadamente (y muchos de ellos con una intencionalidad política y económica propia) por lo que sus datos no son demasiado confiables.


Este tema de datos trae inconvenientes en muchas de las mediciones importantes como el de la Canasta Básica de Alimentos para una familia tipo (mínimo de alimentos necesarios para no caer en malnutrición) que el gobierno calcula en $481, y el de la Canasta Básica Total (que incluye gastos de vivienda, servicios, esparcimiento) que el gobierno calcula en $1077. Los analistas privados, por su lado, duplican esa cifra (Moyano, aliado al gobierno, provocó polémica cuando reclamó públicamente aumentos de hasta $3 mil al desconfiar de las cifras del INDEC). Consecuentemente, cifras como la pobreza total se ven desdibujadas; mientras el gobierno reconoce un 9 por ciento, los analistas privados y universidades la colocan en un 30 por ciento.


Por: Alejandro Calloni

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