
Con una elocuente exposición y un camión de opiniones favorables, nuestros diputados intentan avanzar en la ley del aborto.
En un recinto con problemas de iluminación y poca diversidad, el último día de noviembre de 2010, se despidió a todo bombo y platillo. Si bien el diputado por la coalición cívica, Juan Carlos Vega, abrió la sesión asegurando no tener una posición tomada, el ambiente transpiraba otra cosa.
La única expositora fue la reconocida especialista en derechos de la mujer, Marianne Mollmann, quien aprovechó cada espacio para dar cifras no respaldadas más que por su buen nombre. Mollmann dejó en claro que un aborto legal, seguro y gratuito es la consecuencia natural del cumplimiento de los derechos humanos y habló de cómo éste ya es un tema de salud pública y de la realidad argentina.
“Anualmente, en Argentina se realizan entre 450 y 600 mil abortos los cuales tienen costos que varían entre 50 y 4.500 pesos”, acusó la danesa. En el mismo discurso, resaltó que el 40 por ciento de los embarazos en nuestra patria terminan en aborto y que el gran porcentaje de esos abortos tiene como protagonista al sector más vulnerable de la sociedad: los adolescentes y los pobres.
La expositora aprovechó también la situación para expresar su desesperación por los países latinoamericanos que se ven regidos por leyes que no aplican a la realidad vivida. “Ninguna mujer se embaraza para abortar”, explicó Mollman, quien luego enfatizó que “una mujer que está decidida a abortar, lo va a hacer más allá de las leyes y las circunstancias”.
Durante 45 minutos, Marianne impartió números y conclusiones sobre los derechos de la mujer, las decisiones sobre el propio cuerpo, la religión, el abuso, la violencia y otras tantas razones que cautivarían a cualquiera hasta ser un fervoroso militante.
Con el recinto comprimido por los pañuelos verdes en favor de la campaña nacional del “aborto seguro, legal y gratuito”, la extranjera y ordenada presentación llegó a su fin para dar lugar al más contextualizado, desprolijo e improvisado tiempo de preguntas a lo argentino. Fueron más de 15 los diputados que tuvieron la oportunidad de hablar, aunque la gran mayoría aprovechó la volada para dar su punto de vista y hablar de ellos mismos; hubo algunos que arrojaron preguntas sobre índices en países con leyes como la propuesta, a lo que Mollmann sonrió y dijo: “no tengo aquí los números”. Una de las diputadas precursoras en la lucha por el aborto exclamó: “encima, es seguro que aquellos que no están de acuerdo van a venir con el tema del derecho del niño por nacer; lo que no entienden, es que esos niños están muriendo igual hoy junto a sus madres que mueren porque no pueden pagar una clínica ilegal donde las traten como a seres humanos”.
Mollmann también enfatizó que en verdad no existe una convención internacional que hable realmente de los derechos del niño por nacer, ya que ningún país se ha puesto de acuerdo para definir cuando existe un ser humano. “Lo que hay es vida, pero muchas cosas tienen vida y no por eso son seres humanos”. Unos minutos más tarde fue el turno de la diputada Ivana Bianchi quien no dudó en preguntar por los derechos del niño por nacer y comentar sobre los rumores de que en los estados norteños utilizan los embriones y fetos para hacer cosméticos; luego se retiró antes de escuchar respuesta a sus “preguntas”.
Después de la risa comunitaria, fue el turno de la diputada Hotton, quien si bien incrementa su impopularidad en este tipo de cuestiones, fue sin duda la más coherente de la tarde. “Es el turno de la diputada Hotton”, dijo Vega, y automáticamente el recinto fue un conjunto de chiflidos y abucheos a los que la conocida diputada no dio respuesta sino que saludó de forma amable, pacífica y bondadosa. Con mucha cintura, buena modulación y bastante sentido común, Cynthia reconoció la problemática del aborto. Comprometida y segura, compartió distintos proyectos y hasta tuvo el valor de señalar que muchos de los que estaban allí, nunca trataban proyectos, solo buscaban salidas rápidas. Si bien no logró cambiarle el precio a una ley que fue señada, Hotton dejó en claro que no solo se trata de abortar sino de desenterrar las razones por las que una mujer aborta: la falta de educación, la inseguridad y otras tantas razones que son parte esencial de la respuesta.
Como broche de oro y para dejar una marca en nuestros corazones, se pudo disfrutar de la manifestante que con carteles comenzó a gritarles a todas las doñas que se regodeaban por un aborto libre. Señalando un cartel con un bebé, fue expulsada del recinto mientras gritaba: “lo están matando a él”, en alusión al bebé de la foto. Para terminar el mal llamado debate, los diputados prometieron poner en la agenda el tratamiento del afamado proyecto de ley.
Por: Ale Cruz