
“…No pasa un día sin que tiemble”, fue lo primero que escuché al pisar la tierra hermana; no importa el lugar, todos temen al futuro.
Decenas de equipos de ayuda humanitaria están hoy asistiendo en nuestra amada tierra chilena. Uno de los equipos de Juventud Con Una Misión se encuentra en la ciudad de Constitución, víctima del terremoto y un posterior tsunami. Hoy, la ciudad intenta avanzar.
El presidente electo Sebastián Piñera, visitó la ciudad y conversó con los habitantes de ésta, prometiendo ayuda y asistencia. Clamando por paciencia y derramando esperanza, el mandatario chileno agradeció la ayuda brindada por el pueblo argentino y el mundo.
El trabajo en la ciudad es arduo pero gratificante. Desde la mañana, el equipo se divide tareas, limpiando casas, ordenando donaciones, ministrando sanidad interior.
Lágrimas abundan diariamente, la gente está desesperada y aunque siguen adelante y tratan de sobrevivir, la situación es alarmante porque se acerca el invierno y muchos duermen en carpas cerca del río. La ciudad fue devastada; hay que demoler y reconstruir. Si bien hay muchas manos, parecen no ser suficientes. La semana pasada hablamos con una anciana de 73 años, Doña María. Ella está segura de que va a levantarse, está animada en juntar cobre y reciclarlo para sobrevivir, pero la realidad es que perdió todos sus bienes y a uno de sus hijos que murió ahogado a metros de su hogar. Esta es una de tantas historias en donde el común denominador es el mismo: desesperación.
Lágrimas abundan diariamente, la gente está desesperada y aunque siguen adelante y tratan de sobrevivir, la situación es alarmante porque se acerca el invierno y muchos duermen en carpas cerca del río. La ciudad fue devastada; hay que demoler y reconstruir. Si bien hay muchas manos, parecen no ser suficientes. La semana pasada hablamos con una anciana de 73 años, Doña María. Ella está segura de que va a levantarse, está animada en juntar cobre y reciclarlo para sobrevivir, pero la realidad es que perdió todos sus bienes y a uno de sus hijos que murió ahogado a metros de su hogar. Esta es una de tantas historias en donde el común denominador es el mismo: desesperación.
Aún se buscan cuerpos en el río, ya que la noche del tsunami, cientos de familias acampaban en la isla frente al pueblo celebrando la noche Veneciana. Los terribles testimonios cuentan que los gritos de la gente se oían hasta el cerro mismo. Desde que el terremoto terminó hasta que el agua abrazó la ciudad, pasaron 20 minutos, los cuales para muchos fueron una eternidad, mientras que otros no recuerdan nada de lo sucedido. La gente que logró salvarse atribuye su escapatoria a los arduos ensayos realizados por el gobierno: “siempre nos están diciendo cómo y por dónde escapar en caso de terremoto, las calles están llenas de carteles con vías de escape. El problema es que hubo muchos que no quisieron irse por miedo a los saqueos, mientras que otros, los más viejitos, prefirieron quedarse ya que sabían que no iban a llegar a subir el cerro”, me explicó Ruth, una señora de unos 50 años cuya casa estaba en ruinas, pero en pie.
Si bien los testimonios son duros y la opresión es mucha, la presencia de Dios en el lugar es notoria. Los equipos de Juventud Con Una Misión son reconocidos y honrados por todo el pueblo. La gente está lista para orar y buscar a Dios, quien diariamente se hace presente en la vida de una ciudad que decidió no bajar los brazos. Por esta razón, el 10 de abril, se realizará un acto oficial en donde el alcalde de la ciudad orará a Dios públicamente, reconociéndolo como Señor de Constitución.
Oremos y hagamos milagros, manteniéndonos firmes en la reconstrucción de una ciudad que clama por la presencia de Dios.
1 comentarios:
dando noticias a calzon quitado!
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