27 de febrero de 2010

Libre albedrío

Mientras muchos debaten si comprar un auto o un bote para transitar la city porteña y otros hacen estadísticas sobre la popularidad del mandatario de barras y estrellas, en España, nuestra madre patria, se legalizó el aborto libre.

El estado español ratificó la “ley de reproducción sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo”. La contradictoria ley autoriza el aborto legal y libre a partir de los 16 años y hasta la semana número 14 o hasta la semana 22 en algunas excepciones. La ley también permite que las menores no den notificación a sus padres de la intervención en cuestión si es que se consideran en peligro.

Con 132 votos a favor y 126 en contra, la ley se abrió paso por sobre las marchas y las protestas eclesiásticas.

Las estadísticas de 2008 muestran que solo en España 115,812 mujeres abortaron, un número que se cree que está en constante crecimiento.


En nuestro país, nos debatimos entre convicciones humanistas y conceptos de libertinaje; en Chubut se negó la autorización de un aborto para una chica de 17 años que fue violada por su padrastro. Si bien el aborto no es legal en Argentina, eso parecería ser netamente temporario, nuestras leyes cambian junto con nuestra ética social. En nombre de la globalización y una mentalidad abierta y evolucionada, hemos perdido los parámetros divinos que nos marcan el rumbo.

En medio de tantas tendencias, me pregunto qué es más importante, luchar para que el aborto siga siendo ilegal o luchar para que la gente ya no quiera abortar.

Por: Ale Cruz

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