
El pasado 5 de agosto, la hermana patria chilena se vio sacudida al padecer el derrumbe de una de sus minas dejando 34 obreros atrapados a más de 800 metros de profundidad.
Dicho derrumbe tuvo lugar en un yacimiento del desierto de Atacama, cerca de Copiapó, a unos 800 kilómetros al norte de Santiago de Chile. Si bien el derrumbe fue un accidente en donde las entradas a la mina se colapsaron, la tragedia dio lugar a un nuevo sistema de investigación sobre la seguridad de las empresas mineras y la responsabilidad del gobierno a la hora de controlar y ver por la vida de los mineros.
El presidente Piñera ya comenzó las investigaciones pertinentes así como las destituciones de los responsables.
Por otra parte, decenas de rescatistas continúan la tortuosa búsqueda. Con un minucioso y lento trabajo se intenta llegar hasta los mineros atrapados a 800 metros de la superficie; con comida solo para dos días (desde hace mas de 15 días) y pocas posibilidades, lo único que sostiene el rescate es la esperanza.
Varias marchas de protesta ya han tenido lugar por parte de los sindicatos de mineros. Con un país sacudido ante una tragedia de semejante magnitud, el gobierno se ve comprometido en encontrar a los hombres que a estas alturas no se sabe si están vivos o muertos. “Estoy angustiado por lo sucedido”, declaró el mandatario quien continuó diciendo: “no perdamos la esperanza, tengamos fe”.
Si bien las palabras de ánimo calan profundo, no parecen traer respuestas a los familiares de los mineros que no han vuelto a sus hogares desde la tragedia, solo esperando por un milagro.
Por: Ale Cruz
1 comentarios:
despues de 17 dias los mineros estan vivos!
todavia falta para que lo saquen pero
confiamos en que el milagro no se va a hacer tardar...
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