9 de junio de 2010

La mancha de Obama

El pasado 20 de abril, el Golfo de México se vio abrumado tras sufrir terribles explosiones, muertes y el posterior escape de petróleo el cual hasta el momento no cesa, amenazando así toda la costa norteamericana.

El hecho no tiene precedentes, y si bien no es muy difícil de entender, sí es difícil arreglarlo.

Al parecer, la empresa TransOcean, le alquiló una plataforma de petróleo a otra empresa que se llama British Petroleum la cual tuvo un accidente de presión que dio lugar a la explosión de la misma, dejando un saldo de 11 trabajadores muertos y un torrente de crudo de petróleo que todavía no para.

Las diferentes empresas y países discuten sobre la efectividad que tanto Transocean y el gobierno norteamericano eligieron para tratar la tragedia. Lo cierto es que el crudo derramado ya alcanza las costas de Florida, Alabama y Misisipi. Los intentos por detener el derrame fueron desde un robot con garras, hasta un pozo con arena. Intentan día a día una nueva estrategia para contener el derrame que ya es considerado la tragedia natural más grande de la historia norteamericana.

Por su parte, el presidente del tío Sam, reafirmó su compromiso con la causa, no solo para detener el derrame, sino para “patearle el trasero” a quien deba hacerlo. Si bien no podemos negar que los accidentes pasan, tal vez sea un buen momento para trazar una nueva estrategia que nos ayude a sobrellevar un mundo de desastres naturales: visitar Disney o acostumbrarnos a un Mickey maquillado de negro.

Por: Ale Cruz

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